miércoles, 6 de abril de 2011

6 horas con Mario



¿Cuántas veces has exclamado: ¡Hoy me voy a comer el mundo!? Y ... ¿cuántas otras has sugerido “mañana empiezo"? Pues me subo al tren cargado con vagones de obviedades para añadir: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.


Hace unos años vi en la tele un sugerente anuncio de la marca Mercedes que, lejos de meterme en el cuerpo el gusanillo de comprarme un coche, me arrancó una ferviente ansia por salir a recorrer las calles de mi ciudad paso a paso.

El spot en cuestión es el siguiente http://www.youtube.com/watch?v=bKdQTot4OjQ. Que el día tiene 1440 minutos es un hecho tan poco original como cotidiano, pero desde luego es algo que no te paras a pensar con frialdad. Esas fracciones de tiempo son exactamente igual de valiosas que las que tendrás mañana, pasado o de dentro de diez años. Sin embargo, ¿actuarías igual si superas que los de hoy son tus últimos 1440 minutos?

Imagina que vives 18 horas al día atado/a a una máquina y exento/a de toda autonomía… ¿Sacarías el máximo rendimiento a tus 6 horas de libertad? ¿Optimizarías tu felicidad? Puede ser que quizás en los extremos se encuentre el verdadero placer. En los picos, en los exceso. O sino que me expliquen el porqué de las drogas, del vicio…

Prueba a vivir sólo 6 horas al día, pero viviéndolas de verdad. Pon el piloto automático cuando vayas a trabajar, asistas a clase o hagas cola a la puerta del INEM, pero guárdate 360 minutos de verdadero éxtasis para tu exclusivo disfrute. Saldrás a caminar por calles vacías de recuerdos, porque ya nada se parecerá a lo que tenías en mente. Verás que hay más colores que los del arco iris cuando mezcles sensaciones y te sentirás, de repente, un extraño en tu propio ecosistema. Y ojo, ser un extraño no te tiene por qué dar miedo. Ni eso, ni todo lo contrario...

Ser un extraño es tener la oportunidad de experimentar por primera vez; un privilegio con fecha de caducidad. Sólo tienes una oportunidad para quedarte con una primera impresión de las cosas, no permitas que tu propia vida te provoque una decepción a primera vista. No seas el típico escaparate al que no merece la pena girarse. Pon toda la leña al fuego y toda la carne en el asador porque ésta es tu única barbacoa, pero mastica bien la comida... ¡no querrás atragantarte y quedarte sin postre! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario